Vosotros pensáis que a mi me gusta estar lejos de mi país. Que no echo de menos todo cuanto dejé atrás. Que fui un cobarde por huir cuando las cosas se pusieron feas.
Y también pensáis que, por todo esto, no merezco otra oportunidad.
No soy capaz de contar los pasos que he dado. Cuando alguien me pregunta dónde voy, sólo sé decir "lejos". Ya no importa el destino, cuando el mundo se queda pequeño y lo único que persigues es la vida.
Mi sueño: despertar. Mi objetivo: Sobrevivir.
A mi alrededor vuelan dardos envenenados. Ninguno consigue alcanzarme, yo no soy su diana. Sin embargo van pudriendo poco a poco las ramas del árbol por el que trato de escalar. En algún momento se desvanecerá del todo. Y yo caeré con él.
Nací humano en el país equivocado. Crecí pensando que era como los demás, que mi vida iba a ser de lo más normal. Estudié odontología, después tuve dos hijas: el plan seguía en marcha. Y ahora soy un nómada.
Hubo una época en que dejé de comprender a Dios y lo que hacía con nosotros.
Y ahora soy yo quien pregunta:
"Señor, ¿dónde voy?"
No hay comentarios:
Publicar un comentario