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domingo, 18 de octubre de 2015

Momentos en que...

A veces llega un momento en que te haces viejo de repente,
sin arrugas en la frente pero con ganas de morir.


Sin previo aviso, llega ese momento en el que te das cuenta de que las noches de fiesta ya no son lo mismo, que no das para tanto, que te has hecho toda una Señora (nótese la mayúscula). Ese momento puede llegar un domingo, a las 8:30 de la mañana, mientras te acuestas en una pensión de mala muerte y a 200 km de donde comenzó la fiesta el día anterior.


 No me llena, jamás me satisfará que 3000 personas quieran estar en la posición que tu habitas en mi vida. Lo único que puede ayudarme es que yo pueda habitar una pequeña parte de tu corazón, algún día, por algún tiempo, en algún momento.

Ya no quiero nada que no me des tú. Ya no quiero que nadie venga a salvarme, sólo quiero que tuúquieras intentarlo. Ya no valen los consuelos, las tiritas, los segundos puestos. Ya no vale Uno, si no El.


Mientras tanto hoy es domingo, cae un pilar. Domingo de resaca y desengaño.
Y por fin parece irremediable pensar que el destino que te espera es un camino solo apto para solitarios. 


¡Qué tierno y delicado es el amor equilibrado! Pero qué cruel se presenta cuando la balanza cede de un lado.

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