Las creencias irracionales son las grandes enemigas de aquellas personas que trabajamos con la mejora psicosocial de las personas. Nos enfrentamos a ellas como cazadores y no nos cansamos de combatirlas y eliminarlas día tras día, ¡Y existen tantas!
La creencia y convencimiento de que algo imposible pueda suceder, nos daña. En ocasiones dejamos a nuestra imaginación fantasear con los tal vez, algún día, quizás si hago esto... pero lo cierto es que en el fondo de nuestro corazón sabemos que las cosas no funcionan así. Lo peor de todo es saber que algo nos hace daño y, a pesar de esto, seguir adelante.
Vivir en la irracionalidad crea una realidad inexistente demasiado feliz y perfecta. Parece una opción fácil, una manera de que la vida no contenga sufrimiento. Pero recordemos algo, el día a día vivimos en la realidad, nos guste o no, ahí va a estar para darnos una torta bien merecida cada vez que la ignoremos.
Pero, ¿Qué es la realidad? ¿Cómo podemos salir ilesos de ella?
La aceptación es el único medio de felicidad. Así de simple. Cuando empiezas a aceptar la tu realidad tal y como es, la felicidad acude a ti. Al fin y al cabo, el sufrimiento no es más que la resistencia a aceptar nuestra realidad tal y como se nos presenta. Es la lucha en contra de lo que ES. Ningún héroe ha nacido aún que pueda luchar contra una esencia, contra algo que Es.
Acepta, descubre cómo puedes desenvolverte en las circunstancias que la vida te ha dado. Juega las cartas que tienes en la mano, no las que crees que pueden repartirte en la próxima partida. Lo que tenga que venir, vendrá. Tu única preocupación es desarrollar el juego lo mejor posible, déjalo que fluya y acomódate a los vaivenes de tu destino.
Acepta que él no es. no va a ser, nunca ha sido. Tu generaste ese personaje. Él no quiere participar en esta película. Si quiere hacerlo, vendrá. Si tiene que aparecer, la vida lo pondrá en tu camino Pero no te equivoques con tu realidad. Ahora mismo, él no está. Déjalo ir. Déjate fluir.